Durante años, el rol del ejecutivo en relaciones públicas estuvo claramente definido: gestionar medios, coordinar mensajes, ejecutar tácticas y responder cuando la reputación lo exigía. Era un perfil reactivo, enfocado en la visibilidad y en “estar siempre presentes”.
Sin embargo, en el contexto actual: audiencias saturadas, plataformas fragmentadas, algoritmos cambiantes y una adopción acelerada de tecnología, se ha redefinido por completo ese papel. En 2026, el ejecutivo de PR ya no solo comunica: diseña ecosistemas, construye historias relevantes y toma decisiones estratégicas basadas en datos, coyuntura y tecnología.
A partir de esta evolución, surgen nuevas formas de trabajo que marcan la diferencia. Descúbrelas y lidera la conversación, no sólo la sigas…
Del alcance masivo a los espacios privados y propios
Antes:
El objetivo era llegar a la mayor cantidad de personas posible, confiando en medios masivos y plataformas populares para amplificar los mensajes.
Ahora en 2026:
El consultor estratégico de hoy entiende que la atención es un recurso escaso y cambiante. ¿La prioridad de ahora? Ya no es el volumen, sino la calidad del vínculo con tu audiencia y la capacidad de generar conversaciones.
Hoy, diferenciarse implica diseñar y gestionar espacios privados y propios, donde la marca controla la narrativa y reduce la probabilidad de perderse en el mar de correos que un periodista recibe día a día.
Newsletters, canales de WhatsApp o plataformas como Substack o Whitepaper.com son algunas sugerencias de tácticas que pueden convertirse en tus activos estratégicos de confianza. El rol del consultor es definir cuál canal construir, para quién, con qué frecuencia y con qué objetivo -no sólo en el mundo real, sino ahora también a través del mundo digital- optimizando cada punto de contacto para generar notoriedad, mejor branding, información relevante, etc. (según tu estrategia y objetivos de campaña).
De los grandes influencers al marketing de influencia de nicho
Antes:
Los influencers se medían en número de seguidores y alcance potencial. Las campañas priorizaban rostros conocidos y audiencias masivas. Sin embargo, este tipo de PR no es para todos los bolsillos y menos para el de las PYMES. ¿Significa mantenerse apartado de esta táctica? Para nada.
Ahora en 2026:
Creadores de contenido, hay miles. Cada uno con sus respectivas comunidades (ojo que no utilizamos la palabra “seguidores” sino genuinas comunidades). El consultor de PR entiende que la credibilidad vive en lo específico, por lo que la inversión migra hacia creadores de contenido y contenido generado por usuarios (UGC) de nicho, con comunidades más pequeñas, pero altamente comprometidas.
El trabajo estratégico ya no es “contratar influencers”, sino diseñar sistemas de prueba y aprendizaje: pilotos de social commerce, códigos trackeables, backlinks en las publicaciones, procesos de due diligence reputacional y contratos con KPIs claros para ambas partes (consultoría y marcas o empresas).
El consultor se convierte en un curador de relaciones, no solo en un intermediario.
De un solo mensaje a formatos híbridos y narrativas adaptadas
Antes:
Un mismo mensaje se replicaba en todos los canales, con ligeras variaciones. Pero se guiaban del mismo contenido de origen. Por ejemplo, una nota y réplicas en redes sociales. ¿Existen más opciones de mensajes? ¡Claro! Lo principal es experimentar y ver que funciona mejor para tus procesos y marca.
Ahora en 2026:
Un PR de este año, debe comenzar por entender el lenguaje de cada formato. El consultor estratégico diseña narrativas que conviven en distintos tiempos y profundidades: contenidos largos para construir credibilidad y storytelling, así como formatos cortos para amplificar, distribuir y escalar el mensaje.
Surgen así estrategias híbridas, por ejemplo: adjuntar a tu contenido que distribuyes a medios (más que nada si es escrito) algún fragmento de podcasts institucionales, micro-clips de entrevistas, quotes en audio y encuestas posteriores que permiten medir impacto.
La comunicación deja de ser lineal y se vuelve interactiva, medible y fácil de distinguir ante el contenido de otros.
De la ejecución manual a la inteligencia artificial como aliada
Antes:
La operación consumía la mayor parte del tiempo del consultor.
Ahora en 2026:
La adopción de inteligencia artificial es una realidad irreversible. El verdadero diferenciador no es usar IA, y mucho menos para todo, sino saber integrarla estratégicamente a ciertas acciones de PR.
Herramientas como la Optimización de Motores Generativos (GEO), playbooks de IA, prompt libraries y flujos automatizados permiten aumentar velocidad y volumen, liberando al consultor para lo que realmente sabe hacer como ninguna IA: pensamiento crítico, creatividad y toma de decisiones estratégicas.
La IA no sustituye al consultor; se puede volver su asistente más eficiente.
El nuevo perfil del consultor en PR
En 2026, el experto en relaciones públicas ya no compite por quién hace más, sino por quién piensa y genera mejor la comunicación estratégica.
Hoy, no solo “gestiona medios”: piensa como estratega, conecta marcas con las personas correctas, construye historias que importan y usa la tecnología como aliada para hacer crecer el negocio.
La diferencia no está en seguir tendencias, sino en entender cómo integrarlas con criterio, al propósito de las marcas o empresas y visión de mediano-largo plazo.
Si buscas a un #PR de esta nueva era para tu empresa o marca, ¡no dudes en contactarnos y podamos #ASCEndender juntos!